Wednesday, December 30, 2009
Un cierre de año excelente
Hacer click aquí.
Un feliz año nuevo para todos
Tuesday, December 29, 2009
¡Cuidado!
Estamos hablando de una característica inherente a ellas mismas. No es algo intencional que van formando con educación (o al menos ignoro si esto es así). Le surge de lo más profundo de sus entrañas y lo ejecutan de forma perfecta. Se transforman en máquinas implacables de hacer el mal y nada las detiene hasta que logran de alguna forma su cometido (o se acercan bastante).
Y díganme qué es peor para el hombre que una mujer despechada...: dos. Una mente calculadora y cínica no se compara a dos mentes calibrando alguna maldad. Créanme. Lo he vivido. Por eso escribo estas líneas desde un sótano recóndito cuyo paradero no revelaré. No por místico, si no para que ninguna mujer despechada pueda encontrarme.
Saturday, December 26, 2009
Wednesday, December 23, 2009
Ahorro
- Disculpá flaco, te va a llevar mucho rato esto.
- Bueno..., no sé.
- Ta. Sabés lo que pasa, si me dejás la puerta abierta se me va todo el frío. Y a fin de cuentas, todo esto lo estás pagando vos..., es como tirar la plata por el water.
- Bueno. Perdón.
- No pasa nada, lo digo por vos.
Cerré la heladera. Pensé bien qué quería. La volví a abrir. Tomé dos cosas con gran audacia y volví a cerrarla con rapidez. A veces no nos damos cuenta, pero es muy importante ahorrar energía, sobre todo cuando hay cerdos de por medio.
Sunday, December 20, 2009
Una semana en un barco

* El hecho de que sea un mal chiste el cierre del post no forma parte de mi estado de salud, estoy enfermo pero también soy estúpido.
Wednesday, December 9, 2009
Dos horas
Monday, November 23, 2009
Lo veo, lo veo
Saturday, November 7, 2009
Navidad un siete de noviembre
Lo que más me hizo ruido de todo esto (más allá de la nieve, los renos, el árbol un siete de noviembre...) fue que en la entrada de la pequeña aldea los niños eran recibidos por Minnie Mouse. No era un muñeco con un casco gigante en la cabeza, sino que era una chica vestida con determinados atuendos que la relacionaban directamente con Minnie.
- Hola, Minnie.
- Hola.
- ¿Qué haces aquí?
- Te doy la bienvenida a la aldea.
- Ah...
- ¿Vas a entrar?
- ¿Y el tipo gordo?
- Papá Noel.
- Sí, él también, ¿cuándo es eso?
- Viene en diciembre. Y va a estar en la plaza de comidas.
- Ah, no es gil el gordo...
- ... (debo confesar que hubo cierta risa cómplice, pero no es el sentido de este post dejarme como un galán)
- ¿Y por qué Minnie?
- No sé...
- ¿Cómo que no sabés?
- ¿Vas a entrar?
- Pero que tiene que ver Minnie.
- Yo sólo recibo a los chicos.
En ese momento la cara de Minnie había cambiado. El saludo inicial con una simpatía ampliamente fingida había quedado atrás. Un par de niños se habían estancado detrás de mí y la cosa no estaba para bromas.
- ¿Vas a entrar?
- Perdón, tengo que cambiar una ropa.
-...
"Saludos a Mickey", quise decir, pero me callé, no quería terminar tumbado por un seguridad de Santa, dicen que esos duendes no van con vueltas.
Saturday, October 31, 2009
Wednesday, October 21, 2009
Cuentos ajenos
Algo similar sucedes con las historias. Los autores desarrollan sus emociones y descargan sobre la escritura experiencias personales, deseos, motivaciones, desencantos… Y todo eso pierde un sentido lógico cuando el primer lector las lee. La primera palabra leída significa la muerte definitiva de las aspiraciones del autor. Sus expectativas se ven demolidas por la cruda realidad de la subjetividad. Ese relato ya no es de él.
Escuché alguna vez la historia de Segrob, un escritor muy leído que renegaba de su éxito. La única aspiración de su vida era conseguir una historia propia, sin que nadie pudiera intervenirla. Pasó años ocultando su cuento más personal, “El jardín de los cerezos”. Lamentablemente para él, un año después de su muerte, su familia editó “El jardín de los cerezo y otros relatos”. Dicen que Segrob conservó en un lugar secreto el verdadero relato para que nunca nadie pudiera usurparlo y que la edición que circula es un mero engaño comercial…
Lo cierto es que nunca conoceremos una historia que no sea ajena…, salvo alguna propia… Yo por mi parte escribo estas líneas con la tristeza de saber que ya no serán mías…, que se perderán en otros ojos, para nunca más volver.
Sunday, September 27, 2009
Etapas de un noviazgo o de un accidente sentimental
Imaginamos que este es el romance ideal.
Aparecen los primeros defectos.
Te quiero igual.
Mis amigos
Mi familia
Cine/Cena
¿Te quedas a dormir?
...
¿Vamos a Colonia del sacramento?
El fin (tenemos que hablar o nos casamos)
Monday, September 21, 2009
Gra-cias

Saturday, September 19, 2009
Propuesta

Sunday, September 6, 2009
Máximas (o algo por el estilo)
- Caminar en un caminador no es caminar.
- La cerveza, el vino y el whisky deberían tomarse del pico.
- Amor no es una palabra.
- El taxi es la última opción como medio de transporte.
- Los inodoros deben ser anchos.
- El té es de marica, pero gustos son gustos.
- No se levanta la mierda del perro salvo que él haga lo mismo por ti.
- Calentar la comida en el micro no es cocinar.
- Vivir con los padres es de sincero.
- El pop dulce es de mujer, pero gustos son gustos.
- Una morocha, una pelirroja o una rubia siguen siendo una mujer.
- Una rosa no dura mucho.
- Viajar a Colonia del Sacramente con una novia es el paso previo al matrimonio.
- Morir solo es natural.
- Los platos no se cuelgan, no son cuadros. En los cuadros no se come, no son platos (algunos).
- Una mariposa debería vivir más.
- Algunos amores debería durar menos.
- Toda comida admite la conjunción en dos panes, hasta la sopa.
- Todos debemos alguna vez escribir por lo menos una carta.
- Hacer una lista de máximas es una tarea estúpida; leerla...
Sunday, August 30, 2009
Tregua
La tienda quedaba a mitad de cuadra. Un conejo, le dije a mi padre. Miró haciendo un movimiento raro con las cejas. Me tomó con sus manos amarillentas y dijo que debía tener un perro. Que un conejo me mostraba como un débil. Lloré días por mi conejo. Cuando volvimos a la tienda me acerqué a las jaulas. Estaban llenas de algo parecido a virutas gigantes, como si le hubieran sacado punta a millones de lápices enormes. Tomé al conejo del estómago, con firmeza . Él es…
Vivíamos en un gran apartamento sobre la costa. Papá era dueño de la casa de cambios del pueblo. Había comenzado el negocio trocando monedas en la calle y después de años se convirtió en el hombre más rico del pueblo. Yo por mi parte me dediqué a seguir su sombra. Tomé un puesto menor en la casa de cambios pero pronto mi padre supo que lo mío era el dinero.
El día que compramos el conejo, por la tarde, lo había perdido. Era chico y no pensaba que necesitaría una correa para salir a la calle. Bajé a la playa a buscarlo. Mey lo había encontrado.
- ¿Qué clase de nombre es May?
- Soy de afuera.
- Es muy lindo.
- Gracias.
Papá enfermó. Sufría algo de los pulmones. Tosía con frecuencia y su gran pecho temblaba de forma hipnótica. De joven lo veía como un hombre robusto, invencible. Ahora estaba apagado, decaído. Un día tuvo que faltar al trabajo. Ese día fui por primera vez jefe. A partir de ahí él estuvo cada vez menos en el trabajo.
May había entrado al colegio cuando estaba en tercero. Nos hicimos buenos amigos. Pasábamos siempre las tardes juntos. Su madre nos daba chocolate caliente con una torta diferente cada día.
- Mamá nunca estuvo.
La persiana del cuarto de mi padre ya no funcionaba. Él se negaba a arreglarla y yo no entendía por qué. Tenemos dinero. Tenemos todo lo que queremos. ¿Por qué no quiere arreglarla?
Una tarde besé a May. Ella me miró y me dijo que no sabía qué hacer. Ya estábamos terminando el liceo. Ella quería estudiar economía. Yo no quería que se marchara…
- Mi padre es dueño de una casa de cambios, ¡puedes trabajar ahí!
La persiana seguía rota. El cuarto estaba oscuro, lúgubre. Compré las medicinas para mi padre, pero él no las quería tomar.
- Estoy bien, eh…
- No, no estás bien, ¡tiene que tomar esto!
- ¿De dónde has sacado eso?
- Del doctor.
- Ah…
- ¿Me vas a ayudar a ayudarte?
- Yo estoy bien.
- ¿Por qué no quieres reparar la persiana?
- La persiana está perfecta.
Mordí mi labio inferior por un segundo. Todo lo hago por él. El negocio. El médico. Las medicinas. ¡Me he quedado en este maldito pueblo por él! ¿Por qué no quiere arreglar la maldita persiana?
- ¿Vas a tomar las pastillas?
- Hijo, estoy bien.
- Me voy a casar con May. Hoy le propuse matrimonio.
- ¿May?
- ¡Cuando algo de todo esto te importe, avísame!
Cerré la puerta del cuarto y me encerré en el living. Tomé un vaso de whisky y me senté en el sofá mirando fijo al líquido amarillento. Levanté la mirada y allí estaba, sentado en el sillón de enfrente, sobresaliendo por el tapizado, el conejo. Estaba mordisqueado una zanahoria .
- ¿Quieres un poco?
- Claro que quiero…, gracias.
Efeméride
Acabo de escuchar por la tele que hoy (en Uruguay) se celebrara el día del entrenador de básquetbol. ¿Y por qué no? Ellos se esfuerzan todos los días por su trabajo. Son tan obreros como usted y yo. ¿Acaso usted se cree que es más importante que un trabajador del balón naranja? ¿Cómo? ¿Que por qué no hay un día para usted también? Repasemos por un momento los méritos más sobresalientes de su vida. Exacto...
Este domingo, antes de almorzar, pidamos un minuto de tiempo a quienes nos acompañan y pensemos en ellos; siempre estarán ahí para dar indicaciones en una pizarra, para alcanzarnos una toalla seca para que limpiemos nuestro sudor y compartir sin problema nuestro olor a tercer tiempo.
Tuesday, August 25, 2009
Saturday, August 22, 2009
Postura

Longitudinalmente se estiraron mis palabras a través de este post.
Revolucionario, comunista, izquierdista me llamaron.
Intenté moderar mi postura y me llamaron conservador.
Moderé mis ideas y me llamaron fascista.
Finalmente deseché escribir este post. No por revolucionario, ni por conservador y menos por facho. Simplemente no me dio la gana.
P.D.: La foto está sin alinear.
Friday, August 14, 2009
Hay, hay, me
Monday, August 10, 2009
Eso de vivir
Friday, August 7, 2009
Saturday, July 25, 2009
Licenciando
Sunday, July 19, 2009
Eres fea
Saturday, July 18, 2009
Nudo
- ¿Quién te enseñó a hacerte el nudo?
Empecé a usar corbata cuando comencé a trabajar. Nunca antes la había usado salvo para casamientos o fiestas de quince. Sin embargo siempre supe cómo hacer el nudo. La primera vez que Julia me vio ponerme la corbata, ella se acercó como cumpliendo con una tarea y comenzó a armar el nudo. Yo le quité la mano y le dije que podía solo.
- ¿Nunca antes te había visto usar corbata?
- Es lo que tiene trabajar.
- ¿Y cómo sabes hacer el nudo?
Con Julia las cosas siempre tambaleaban. Yo la amaba, claro. No por su cuerpo particularmente. Tenía un cuello demasiado corto que no tenía mucho que ver con su largas piernas. Era más alta que yo, lo que produjo ciertas burlas por parte de mis amigos durante algunos meses. Pero cuando vieron que la cosa se ponía seria, es decir, nos fuimos a vivir juntos, terminaron los chistes. Creo que lo que más me llamaba de ella era su piel. Acariciarla era como si se estuviera rozando una suave seda. Recorrer sus curvas era una aventura interminable… No toleraba cuando ella se ponía en plan de periodista y comenzaba a indagar en lo que fuere...
Ese mismo día su pregunta sobre la corbata no me molestó, pues a mí también me dejó pensando. Jamás antes me había cuestionado cómo y por qué ese pedazo de tela llegó a apretarme el cuello. Julia lo miró con extrañez. Luego levantó sus ojos marrones y yo la miré como con ganas de pasar toda la mañana en la cama con ella.
- ¿Quieres que lo arregle?
- No. Es tarde y voy a perder el ómnibus.
Saturday, July 11, 2009
Juego ibídem

Wednesday, July 8, 2009
Sunday, July 5, 2009
Wednesday, July 1, 2009
Paenza

Agónica deidad
Sunday, June 28, 2009
Condena
Monday, June 22, 2009
Tatuajes que nunca me haré

- El escudo de mi equipo fútbol (tachando el escudo de la selección).
- El nombre de mi novia.
- El nombre de mi esposa (no necesariamente el mismo que el de mi novia).
- El nombre de mi amante.
- El nombre de mi nueva novia (tachando el de mi esposa..., y el de mi amante).
- El nombre de mi hijo.
- El escudo de la selección de mi país (tachando el de mi hijo..., es una historia muy larga...).
Saturday, June 20, 2009
Demasía
Monday, June 15, 2009
El cine

Juego
Thursday, June 11, 2009
Crimen
Las puertas del ascensor de cierta oficina pública de Montevideo se abrieron a las tres menos cuarto de la tarde de un jueves. Salió una persona menuda (si es que eso significa algo), uno ochenta, de traje. Posible sospechoso. En el segundo exacto en que cambiamos lugares todos mis sentidos se dispararon. Sonó una alarma de emergencia en mi nariz y los operarios encargados de la zona entraron en caos. Un dolor tremendo corrió por toda mi espina cuando se cerraron las puertas y me incliné, como si estuviera haciendo una reverencia.
El olor era insoportable y tuve que parar el ascensor a pocos pisos de subir. Abandoné el habitáculo a toda prisa (por suerte nadie ingresó en ese piso, ya que de ser así, sería yo culpable del homicidio). Tomé aire. Respiré profundo y subí por la escalera.
Cinco pisos pensando en ese sujeto. Fue él, lo sé. ¿Sonrío al dejarme pasar? Y sí él estuvo en la misma situación que yo cuando tuve que abandonar el elevador. ¿Pero no salió corriendo? ¿Podría alguien salir de un ascensor y dejar la escena del crimen sin decir nada siendo esta persona inocente? Fue él. Lo sé. ¡Y lo probaré! No, mentira.
Monday, June 8, 2009
Wednesday, June 3, 2009
Cena

- No me parece muy descabellado que el tiempo, en vez de ser una cuestión rutinaria y rotativa, se transforme en algo real. Mi idea parte de la base de que se debería medir el tiempo siguiendo una lógica racional. Las horas deberían medirse de manera continua, sin que una sola hora se repita ni una sola vez. Así, cada minuto de nuestra vida sería único e irrepetible y podría ser grabado no sólo en la memoria sino también de manera espacial y temporal. Imagínese en un tiempo lejano recordando, "aquella cena que tuvimos en el minuto 123.422..."
Miré al mozo y le hice la seña de la cuenta...
Friday, May 29, 2009
Gorda

En el sueño, él caminaba por la vereda cuando una muñeca hinchable gigantesca le impedía el paso. Tenía un vestido rojo ajustado. No era de las clásicas que se ven por la tele. Esta era algo rellena (más allá del aire que tenía); una chica regordeta, con piernas anchas, grandes caderas y un escote prominente.
Rojo. La muñeca se expandía a toda velocidad y ocupaba toda la vereda. Él estaba inmovilizado. La presión que ejercía contra el suelo era tan grande que le era imposible moverse. Se respiraba goma. Rojo. Firme contra ella, podía sentir claramente cómo el aire ingresaba a la gorda, como cuando inflamos una bicicleta. Rojo. Con cada bocanada de aire la muñeca le iba apretando más las tripas. Rojo. Y al mismo tiempo cada envión de aire que ingresaba en ella significaba menos aire para él. Rojo. Rojo. Ro… La muñeca cedió y la onda expansiva de aire hizo que chocara de frente contra el suelo de su cuarto.
Se levantó sin hacer ruido y se fue al baño. Mientras orinaba miró por la ventana. Buscaba a la muñeca hinchable. Volvería a ver a esa gorda de vestido rojo. Impediría otra vez el paso. Ahogaría con olor a goma. Sentiría esa sofocación de estar inmovilizado contra la vereda y que sólo quede por dar la última bocanada de aire.
Monday, May 25, 2009
Friday, May 22, 2009
Debajo
Tuesday, May 19, 2009
Cucarachas
La noche pasó y más gente se acercó al bar. Unos compañeros de trabajo aparecieron y nos sentamos en una mesa. Como cuando muere el día, el local fue gradualmente perdiendo la luz y la música cada vez subió más su volumen. El amarillo claro de las cervezas era el único color distinguible de la noche. Todos mi colegas se levantaron a bailar. Yo les seguí con poca gana y al cabo de un rato acabé de nuevo en la barra. Cuando me estiré para pedir otra copa choqué sin querer con una chica a mi lado. Tenía el pelo tremendamente lacio, unos labios discretos y una mirada letal. Sólo eso pude distinguir. Le invité un trago y conversamos.
Ella trabajaba de algo. Estaba ahí por algo. Y le gustaba algo. Yo miraba. Invito esta vuelta yo, dijo. Gritó un par de veces y como no la escucharon se inclinó sobre la barra. El barman estaba de mi lado lo que hizo que ella acercara su cuerpo contra el mío. Su boca discreta. Su boca. Su… La besé y ella me empujó con fuerza. Con mi estado perdí el equilibrio y quedé sentado en el suelo. Uno piensa que en esas situaciones, como sucede en las películas, la música del bar se detiene y todo el mundo se da vuelta para ver qué ha sucedido. Nadie volteó a verme en el suelo. La música siguió sonando. Y ella se fue a bailar con no sé quién.
Afuera, sentado en el cordón de la vereda, una cucaracha se posó en mi mano. A veces envidio la vida amorosa de estos pequeños insectos, fruto exclusivo de la casualidad, que vagando por la mugre, sin intención aparente, se encuentran con una de su especie y así cumplen con su destino de procreación.
Monday, May 18, 2009
Wednesday, May 13, 2009
Nota al pie: Turismo

Friday, May 8, 2009
Hielo
El invierno de mi decimoquinto cumpleaños mi padre me regaló un par de patines de hielo para estrenar en el lago que se petrificaba apenas comenzaba la estación. Por supuesto mi hermana también tuvo su par. Nunca antes habíamos patinado pero el solo hecho de tener algo que hacer nos alegró el día.
Los dos entramos al lago de la mano. Luego de un par de minutos de caídas involuntarias conseguimos soltarnos. Mis movimientos eran torpes, como si siempre buscara algo donde sostenerme. Anne lo hacía de maravilla. Luego de una hora, conseguí trasladarme sin problemas por la pista. Avancé hasta lo profundo del lago. Siempre me pregunté qué diablos habría en él. No tenía ni idea de si había peces u otros animales. Me sentía Jesús dando mis pasos por el agua y diciendo a los demás, “vieron, soy el mesías”.
Mi aventuras terminaron cuando un grito de Anne erizó mi piel (ni el frío lo había hecho). Volteé para ver dónde estaba y la vi hundirse en el hielo a unos cuantos metros de mí. Intenté ir a ella pero apenas tomé velocidad tambaleé y me arrastré por la pista. Me sangraba el labio. Una sangre oscura que dejó huellas en el trozo de hielo donde había frenado. Levanté la mirada y vi a mi padre zambullirse de cabeza en el hielo. Desapareció unos instantes y volvió con Anne. Me saqué los patines y corrí descalzo. Ella estaba pálida. Su labios eran de un violeta fuerte y tenía el pelo con escarcha. Mi padre obró silenciosamente. Le golpeó el pecho un par de veces y le hizo boca a boca. El minuto más largo de mi vida terminó cuando Anne escupió en el hombro de mi padre un par de hielos. Ella dijo lo siento entre sollozos y mi padre la abrazó. Los tres nos abrazamos. Y lloramos juntos. Y las lágrimas
no se congelaron.
Puede que si Anne no se hubiera perdido en el agua helada ninguno de nosotros hubiera entendido de qué se trata todo esto. Circulando como por una pista de hielo. Dando círculos peligrosos los más osados. En línea recta los más precavidos. Otros deslizándose sin mirar al suelo ignorando todo lo que sucede a su alrededor. Algunos hasta moviéndose hacia atrás… ¿Hemos hecho todo lo posible por sonreír cuando nuestros padres nos dejan ir por el hielo solos? Acaso ellos nos devuelven la sonrisa… Daremos mil piruetas en el aire o simplemente admiremos el paisaje; y tropezaremos. Quizás sea eso lo que divide a la vida de la muerte: una fina capa de hielo.
Wednesday, May 6, 2009
Una disculpa

Tuesday, May 5, 2009
Suavemente
Midnight madness

P.D.: Provecho.