Wednesday, November 1, 2006

Es Halloween

Estaba tirado en el sillón mirando la tele. Estaba en lo de mi tía, en Carrasco, y parecía que nada me podía sacar del sillón. De repente entra mi prima al living con una gran bolsa de caramelos.

- Eimb, ayúdame a repartir caramelos a los que toquen timbre.
- ¿Lo qué?
- Es Halloween.

No entendí mucho qué me quiso decir. ¿Halloween? ¿Acá? Me mantuve incrédulo en el sillón hasta que sonó el timbre. No lo podía creer.

Salí hasta el portón y ahí estaban tres niñitos disfrazados. Uno llevaba una máscara con la cara de Reinaldo Gargano; otro una máscara con la cara de Tabaré Vásquez; y el último una máscara con la cara de Gonzalo Fernández. No entendí mucho los disfraces, pero antes de que pudiera decir algo, Gargano empezó a hablar.

- Hola. Queremos caramelos. En lo posible que sean de China, o de Finlandia, pero no queremos de Estados Unidos.
- Bueno –dijo Tabaré-. En realidad de Estados Unidos también nos viene bien, o sea, cualquiera nos viene bien…
- Pero, no habíamos quedado que no queríamos nada de Estados Unidos…
- Sí sí, pero cambiamos de opinión. Acordate que esta oportunidad de que nos den caramelos puede darse una sola vez…

Fernández se mantuvo callado. Pero cuando se dio cuenta que la discusión se extendía, los calló a los dos de un grito y me miró a mí.

- Mirá pibe, los caramelos me los das a mí, sean yankis, chinos , finlandeses. Dame los dulces y no molestamos más.

Agarró los caramelos y los repartió en partes desiguales a los otros dos chicos. Así funciona la democracia.

3 comments:

eresfea said...

Y no estaría mal construir una fábrica de caramelos...

Al Nonino said...

Y lavarse bien los dientes. No sea cosa de que te salgan caries...

anonetoy said...

Ese día quise comprar una bolsa de caramelos pero llegué muy tarde a casa. Ya se habían ido a dormir todos los niños. Otra vez será.