Sunday, March 11, 2007

Nadando

Aproveché la hora más de vida que me dio el gobierno –mentira, ya me la había sacado, fue como un préstamo a largo plazo- para ir a comparar libros.

No soy de leer mucho novelas, en general me aburren, pero si me gustan las historias con las que me identifico o también los libros de historia.

Llevé una larga lista de libros a Tristán Narvaja y me propuse a buscar. Me inundé en un mar de libros casi interminable. Todavía siento el olor a papel con polvo.

Finalmente no conseguí nada, sólo una respetable edición de 1984 a un precio que no pude rechazar. Los otros, no estaban. La feria de Tristán Narvaja no tenía nada más para mí. Me vi tentando en parar en un puesto donde vendían patos, gallos y conejos, parecían estar a buen precio…

2 comments:

Ary said...

SUele suceder que los libros que uno busca, no están.... aunque a veces sí.

anonetoy said...

Conocí una librería en Punta del Este que lo tiene todo (aunque deteste ir a ese lugar). 1984, gran elección.