Wednesday, March 4, 2009

La caída

Si hay un asunto en el cual no acepto discusión es en la caída de agua del inodoro. Estoy cansado de asistir a receptáculos cuyo fluir acuífero es escaso, por no decir nulo. Una caída de agua, es una caída de agua. Y no quiero ahondar mucho en términos gravitatorios, pero para algo se descubrió la gravedad.

¿Por qué desperdiciar tan preciado recurso? ¿A qué se debe semejante omisión? No lo sé. Sin embargo, todavía hay ingenieros (no sé realmente quién se dedica a diseñar un inodoro) que todavía no entendieron esto. Nos podemos topar con cualquier cosa hoy en día y es por eso que, al tirar/apretar la cadena/botón, uno experimenta una incertidumbre de no saber qué puede suceder: si deberá tirar/apretar de nuevo; si deberá recurrir a la vieja y querida sopapa; o si deberá abandonar el habitáculo con un silbido inocente.

Las hay suaves, que apenas rozan la superficie del water y dejan mucho que desear; están las que inundan el receptáculo instaurando una galería flotante de pertenencias ajenas; otras que aunque se tiró/apretó de la cadena/botón, necesitan una constancia en la acción previamente relatada para convertirse en una caída contundente… Nada sirve. Una caída de agua de inodoro debe ser una catara a escala, un río listo para hacer rafting, un tiro/apreto para olvidar algo que alguna vez fue nuestro y ya no queremos recordar.

2 comments:

anonetoy said...

Si te escucharan los ambientalistas... Ellos buscan que cada persona coloque una botellita de medio litro (llena de piedras) dentro de la cisterna, y de este modo ahorrar medio litro de agua con cada tirón de la cadena.

eresfea said...

Tengo amigos que se aguantaban las ganas en el apartamento de estudiantes para sentarse en los tronos de los baños de la facultad de Comunicación de la Universidad de navarra. Niagara Falls.