Saturday, August 26, 2006

Toque timbre para bajar

Subo las escaleras y ahí está, esperándome con su cara de culo de costumbre, como si me estuviera haciendo un favor.

Si hay alguien por quien desarrollo un odio incontrolable es por el guarda de ómnibus. No me pregunten por qué. Capaz que de chico un guarda me pegó, o abuso de algún familiar mío, no sé. El tema es que me caen realmente mal.

Es posiblemente la profesión más al pedo que existe en todo el mundo. La tarea diaria de este ser se reduce a sentarse en el asiento más cómodo del ómnibus a cortar papelitos, nada más. Se sientan es su especié de torre de babel acolchonada a mojar el dedo en una esponja y cortar papelitos.

Estos muchachos tiene habilidades increíbles, hacen malabares dentro del cuatro ruedas. Entre sus especialidades se encuentran: devolverte el cambio con cara de culo; darte el cambio en monedas de 0,50; no darte el cambio porque se quedó sin monedas; gritar “al fondo que hay lugar”; no escuchar el timbre y hacerte bajar una parada después; doblar los billetes para que después en un futuro estos se hagan mierda (porque es así); y escuchar Petinatti.

Para peor, tiene esa extraña costumbre de dejarse crecer la uña del dedo gordo para que la práctica más que delicada que desarrollan a diario (cortar un boletito) se desarrollada como se debe.

Pero ahora llega el “boleto inteligente”. Si, hasta la Intendencia se da cuenta de que escasea la inteligencia a estos seres (sí, realmente los odio). Pues ahora tendremos una tarjeta que es más inteligente que el propio guarda. Ahora tendremos que entregarles una tarjeta a estos obesos señores y estos las pasarán por una maquinita, nada más. Menudo trabajo.

Eso si, por lo menos ahora se cortarán esa uña del dedo gordo, o se la comerán…, la uña...

3 comments:

Anonymous said...

Suele ser molesto el cartel de prohibido salibar o hablar con el conductor. Ellos son más poderosos

Anonymous said...

El cartel dice: "Prohibido fumar, salibar, tomar mate y hablar con el conductor". Dónde se vio que un tipo pueda hacer todas esas cosas al mismo tiempo. Tiene que tener como quince bocas y veinte narices.

Ignacio Bermúdez said...

Los más increíble es que no se escupa el mate, o no se queme con la ceniza, mientras intenta pagar el boleto, y hablar con el conductor.